Apuesto a que encuentro 100.000 personas que detestan a José María Aznar

No, no piensen que en el título del post va implícita declaración pública alguna sobre mis filias y fobias políticas; prefiero reservarme mi opinión sobre el ex presidente del gobierno para  la intimidad. En realidad, el título del post replica el  nombre de un grupo de Facebook creado por un tal “Fet E. Stinks” (tiene pinta de ser un pseudónimo) y que, en el momento de escribir estas líneas, cuenta con nada menos que 19.251 miembros. No es uno de los grupos más grandes de Facebook, pero no está nada mal. ¿Y cómo he llegado a conocer sobre la existencia de este grupo? Podría haber utilizado el buscador que incorpora la aplicación, pero no ha sido el caso. Aunque los usuarios de Facebook ya se lo imaginan, para aquellos lectores que  aún no han sucumbido a esta corrala 2.0 (a la que, por cierto, estoy cada día más enganchado, tal vez porque no hace mucho que he sido atrapado en sus redes), es importante aclararlo: a través de una pestaña de la aplicación -que en el nuevo interfaz se llama “Noticias”-, cada usuario recibe puntual información sobre cualquier actividad realizada en esta red social por sus “amigos”. Por supuesto, también se nos informa sobre los grupos a los éstos se van adhiriendo.

Y así es como conocí hace ya algún tiempo el grupo “Apuesto a que encuentro 100.000 personas que detestan a José María Aznar”. Varios de mis amigos en Facebook se han inscrito en él (tranquilidad, no daré nombres), y cada vez que esto ha sucedido, la aplicación –que,  con bastante acierto,  supone que si algo le interesa a mis amigos, es probable que también me guste a mí- me lo ha recordado.

Gracias a esta funcionalidad de Facebook he llegado a conocer unos cuantos grupos que verdaderamente me han resultado interesantes, pero también (y esto es lo más interesante para un curioso/cotilla como yo)  me está permitiendo conocer algo mejor a mis “amigos”, con muchos de los cuales mantenía una relación superficial en el mundo real (nunca sé bien cómo llamar a lo que no transcurre sobre plataformas digitales), cuando no directamente inexistente. ¡Ya conozco infinidad de vicios y filias confesables (como los sugus o el jamón ibérico) de muchos de ellos!, ¿E inconfesables?, ¿Sé algo comprometido sobre ellos? La respuesta es, rontundamente: … pero permítanme explicarme antes de que todos mis amigos de Facebook se pongan a temblar ante la idea de que pueda revelar alguno de sus oscuros secretos, ;-) )

Es evidente que prácticamente nadie utiliza a sabiendas Facebook -o cualquier otra red social de opt-in- para compartir información de carácter personal que crea que puede perjudicar o alterar su auto-imagen, sin embargo, dada nuestra inexperiencia para manejar nuestra identidad en estos entornos, lo cierto es que lo acabamos haciendo sin darnos cuenta.

Hace ya casi medio siglo (1959) que el sociólogo Erving Goffman, referente intelectual clave del interaccionismo simbólico, se valió del “enfoque dramatúrgico” para explicarnos cómo el individuo se presenta de manera diferente, y encarna distintos roles, en función del grupo social con el que esté interactuando. Aunque puedan existir puntos de conexión entre los diferentes roles que asumimos, a poco que uno reflexione sobre su propia manera de presentarse y comportarse en diferentes contextos de interacción, se dará cuenta del carácter multidimensional de la identidad. Pero demos un paso más allá del rol social,  y descendamos al nivel de interacción interpersonal: al final,  desplegamos un patrón de comportamiento  diferente –dinámico, no fijo, eso sí-  con cada una de las personas con las que interaccionamos de forma cotidiana. Esto es así por cuanto que ninguno de nuestros interlocutores habituales es considerado unidimensionalmente;  como padre, hijo, hermano, compañero de trabajo, vecino o amigo. Así, puede que mi vecino sea también mi hermano, amigo y compañero de trabajo, y que en nuestra interacción concurran todos estos roles.

Afortunadamente, como animales sociales que somos, nos manejamos con soltura  en esta infinita maraña de roles socialmente pautados sin ser  apenas conscientes de ello en la mayoría de las ocasiones. Sin embargo, este proceso  se hace consciente, y los problemas surgen, cuando tenemos que interactuar de forma simultánea con personas con quienes el peso de uno de nuestros roles está más marcado. ¿Por qué cuando llegado el momento nos incomoda la idea de tener que presentar nuestra nueva pareja a la familia?, ¿Tal vez porque nos aterra que la abuela o un hermano carente de inteligencia emocional acabe relatando episodios de nuestra infancia que puedan alterar la imagen idílica que hemos construido a base de flores, viajes y cenas románticas?, ¿Quién no se ha sentido incómodo cuando hemos recibido la llamada de teléfono de un amigo cachondo estando en la oficina?

¿Y qué sucede cuando interaccionamos en redes sociales  como Facebook? Pues que, básicamente, adoptamos el mismo número de roles que en la interacción face to face (evaluando  con quien/es nos relacionamos en un momento dado), pero sin ser plenamente conscientes de que en realidad –siguiendo el símil de Goffman- actuamos en un escenario en el que están reunidas todas  “nuestras audiencias”. Por eso decía que, gracias a Facebook , conozco filias y fobias “inconfesables” de mis amigos. Maticemos: que algunos de ellos no desean confesarme a mí, Víctor Gil. Por ejemplo, estoy convencido de que algunos de mis “amigos” de Facebook inscritos en el grupo contra José María Aznar se  han adherido al mismo como un gesto de complicidad con alguno de sus allegados que se había apuntado previamente (quien con toda probabilidad ya conoce sobradamente sus inclinaciones políticas),  sin percatarse de que están compartiendo con todos sus amigos de Facebook una información personal -su filiación ideológica- que, casi seguro, si les preguntásemos,  considerarían de carácter  íntimo.

Es cierto que hay gente que controla de forma muy férrea con quién se relaciona en las redes sociales, pero por ahí circulan divertidos experimentos que inducen a pensar que no es lo habitual. Al igual que existe en sociología el concepto de “familia extensa”, el auge de las redes sociales reclama el nacimiento de la categoría “amistad extensa”.

En fin,soy incapaz de ver en todas sus ramificaciones en qué medida el fenómeno de las redes sociales, que han alcanzado en estos dos últimos meses definitiva e irremediablemente el tipping point (sobre esto hablaré otro día), trastoca nuestra forma de construir la identidad, pero no me cabe ninguna duda de que de alguna manera lo hace.

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Neocon-sumidores jóvenes: A propósito del estreno de la película Camp Rock en Disney Channel.

Tengo curiosidad por saber cómo ha funcionado en audiencia el estreno de la película Camp Rock, del canal Disney Channel (que, como saben, desde hace ya algún tiempo, emite en abierto por TDT). ¿Alguien en la sala tiene datos por franjas de edad? Me interesa saber de forma especial el share conseguido en las cohortes de entre 12 y 18 años.

Desde luego, yo no me perdí el estreno. Y no, no piensen que soy una víctima más de ese Síndrome de Peter Pan que nos convierte a todos los treintañeros en “adultescentes” . Me tragué la película (les prometo que no fue fácil) porque quería profundizar en las claves (personajes, tramas,…) que la han convertido en el nuevo fenómeno de masas de la factoría Disney, y en digna sucesora de la saga “High School Musical”, cuya tercera y última entrega acaba de llegar de los cines de todo el mundo.

Debo reconocer que me descoloca sobremanera que los adolescentes de medio mundo –entre ellos los españoles- se sientan atraídos por unos arquetipos, tramas y situaciones edulcoradas que sabemos que no tienen absolutamente nada ver con la realidad que les circunda. No creo que encuentren en estos productos culturales muchos elementos con los que identificarse (más allá de las problemáticas ligadas a la construcción de la identidad, típica e intemporalmente adolescente); la atracción no es pues por “identificación”, sino por “aspiracionalidad” (como querrían ser y vivir). Si eso es así, de inmediato debemos preguntarnos qué está sucediendo en nuestra sociedad para que para tweens y teens sea aspiracional comprar la promesa “neocon” que, hasta hace poco, se consideraba en las antípodas de sus anhelos y deseos. Esto es: primacía de los valores morales, revalorización del rol de la familia, erradicación de cualquier atisbo de violencia en las relaciones con el grupo de pares, negación de la sexualidad en edades tempranas, atenuación del papel que juegan las nuevas tecnologías (consolas, Internet, móvil…) en la vida de los jóvenes…Creo que en el estudio sobre la infancia publicado hace unos días por la Fundación SM encontramos algunas pistas que, en cierto modo, dejan entrever muchos de los problemas que acusan los niños de hoy, y que, en mi opinión, les empujarían hacia este aspiracional “neocon”. Me quedo especialmente con el dato que revela que uno de cada cuatro niños se siente sólo al llegar a casa.

Faltan evidencias para suponer que la mayoría de los jóvenes españoles aplaudiría –como sí lo hacen es Estados Unidos- el discurso que sostiene la candidata republicana a vicepresidenta, Sarah Palin (o de Esperanza Aguirre, a quien le ha faltado tiempo para adaptar lo esencial del discurso de aquélla a la escena política nacional, como se pudo comprobar en su discurso del pasado sábado en el congreso madrileño de su partido), sin embargo, sí que se observan ciertos síntomas de que también en nuestros país existe caldo de cultivo como para que se produzca un giro “neocon” en las normas, valores y creencias de los jóvenes.

¿Es normal que se conviertan en ídolos de adolescentes una banda, como los Jonas Brothers (que también protagonizan Camp Rock), que alardea en todas sus intervenciones en medios de su férrea intención de llegar vírgenes al matrimonio, o que reivindican a cada instante la importancia de la familia? En cierto modo, la pose de los integrantes del grupo Tokio Hotel, quienes relegan la consustancial rebeldía teenager al nivel más epidérmico (el look), tampoco dista mucho de la de los Jonas Brothers. Por otro lado, ¿No es algo extraño el éxito global -también en nuestro país- de Habbo Hotel, una comunidad virtual orientada a este segmento, teniendo en cuenta el férreo control que existe para evitar el más mínimo episodio de sexo o violencia en la interacción entre los miembros de la comunidad?

Centrándonos en el ámbito de la comunicación comercial, tal vez merezca la pena preguntarse por las oportunidades que, a la luz de este cambio, se vislumbran para aquellas marcas que se dirigen al target adolescente. ¿Es el momento de resucitar el “Amo a Laura” pero sin intención de caricaturizar a un segmento poblacional?, ¿Será posible que las tendencias acaben poniendo de rabiosa actualidad la línea de comunicación de Kinder Sorpresa?

Crossumer: Claves para entender al consumidor de nueva generación

Portada_crossumer
Ya les adelanto que el post de hoy tiene un importante componente de “auto-bombo”. He vencido toda resistencia pudorosa a hablar de mí mismo porque estoy en la obligación de compartir con todos vosotros la alegría –llámalo vanidad- que me produce haber puesto en las librerías mi primer vástago editorial.  Y estoy obligado porque “Crossumer. Claves para entender al consumidor de nueva generación” –así hemos bautizado a la criatura- es,  en buena medida,  un wiki-libro en el  que están reflejadas muchas ideas sobre el consumidor que han partido de debates que han sido librados en la blogosfera con nuestros lectores y  los autores de otras bitácoras a lo largo de los últimos dos años.

Me hace especial ilusión compartir el “alumbramiento” en este blog  porque,  como muchos de los que estáis al otro lado de la pantalla sabéis, el concepto de crossumer -en un estadio  primigenio-  vio la luz por primera vez  aquí. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Éramos tan guapos y jóvenes todos! A que sí, Fernando.

¿De qué va el libro? La obra está estructurada en tres partes.  La primera, de corte más teórico, se dedica a profundizar en el concepto de crossumer. Se presentan los resultados de diversos estudios con fuentes primarias y secundarias que ayudan a trazar un perfil más ajustado sobre los rasgos que les caracterizan y cuál es su actitud y su comportamiento ante las marcas y el consumo en general.

Con una vocación más práctica, la segunda parte tiene como meta principal proveer al lector de las herramientas necesarias para anticiparse a los cambios, estrategias, técnicas y enfoques innovadores, presentado bajo un paraguas bautizado como «Coolhunting 2.0». Aquí hemos tratado de exponer con  claridad  las causas que han propiciado que el Coolhunting –el trabajo de prospección  llevado a cabo por los “cazadores de tendencias”- haya trascendido el sector de la moda (donde tiene su origen)  para ser asumido por compañías y marcas de todos los ámbitos. A medida que los consumidores han ido desplazando hacia el entorno digital buena parte de sus actividades cotidianas (relacionarse, comprar, generar contenidos…) cobra sentido trasladar también las labores de coolhunting. En el libro se detallan todas las herramientas a nuestro alcance para poder llevar a cabo esta tarea, anticipándonos así a los cambios que están por llegar.

Una vez conocido cómo es el crossumer, así como las fórmulas que están a nuestro alcance para anticiparnos a sus movimientos, el libro presenta en la tercera parte una visión teórica y práctica del crowdsourcing, la integración de los crossumers en los procesos de innovación de las organizaciones, una tendencia en alza y que engarza inmediatamente con el «cruce de fronteras» propio del crossumer.

Para recabar más información sobre el libro, os invito a visitar Crossumer.com, donde también podréis descargar gratuitamente varios capítulos (en la editorial nos siguen preguntando con ansiedad si estamos seguros de que esta iniciativa no nos restará ventas, ;-) ) . ¿Y qué más decir? Pues nada, que espero que os lancéis  como locos  a las librerías  y que agotéis la edición antes del  fin de semana….jajajaja….Si no estáis dispuestos a dejaros atropellar por las adolescentes que ya hacen cola a las puertas de El Corte Inglés, que sepáis que también podíes haceros con un ejemplar de Crossumer desde la tienda online de Anuncios.com, y aprovechar además un pequeño descuentillo sobre el precio editorial. El libro también disponible en las tiendas virtuales de La Casa del Libro y de El Corte Inglés.  Ni que decir tiene que todas las editoriales  y post sobre el libro que se hagan serán bienvenidas e infinitamente agradecidas.

Bienvenidos al tajo, spammers

Sí, amig@, sí, es real; lamentablemente, no se trata de una pesadilla. Ya estás de nuevo leyendo tus feeds de blogs de marketing ¡Qué bajón! ¿No? Pues déjame que te deprima sólo un poco más, y luego, si quieres,  entre los dos montamos un suicidio colectivo al modo teenager japonés.

La primera en la frente: lamento ser yo quien tenga que comunicarte que te fuiste de vacaciones siendo un publicista (en cualquiera de sus múltiples facetas) y que vuelves siendo considerado socialmente un vulgar spammer; especialmente si trabajas en la esfera del marketing directo. Ahora viajas en el mismo vagón que los cyberdelincuentes que hacen llegar a nuestros buzones de correo electrónico sugerentes propuestas para hacernos un alargamiento de miembro o comprar Viagra con hasta un 40 por ciento de descuento. ¡Quién te ha visto y quién te ve!  Parece que Bob Dylan te tenía en mente cuando escribió su Like a rolling stone…..

Pero qué ha pasado en estos días, se preguntará con angustia algún despistado. Ay, pobre, que no sabe nada del Ante-proyecto de ley del gobierno para trasponer una Directiva comunitaria cuyo propósito es prohibir aquellas actuaciones de la publicidad que coarten “la libertad de elección o conducta de los consumidores en relación al bien o servicio que se oferte”. Vamos, que los Ministerios de Sanidad y Consumo, Justicia, Economía y Hacienda, e Industria, Turismo y Comercio van a trabajar coordinadamente  para poner en la calle una nueva ley que, si atendemos al propósito general, ilegaliza virtualmente la práctica de la publicidad.

Venga, vale, como siempre, peco de alarmismo; la sangre no llegará al río. En realidad, estamos hablando de la modificación de una ley que, fundamentalmente, pretende poner cerco a las prácticas más rastreras del marketing telefónico que tanto irritan a los sufridos consumidores (como teletrabajador que pasa evidentemente muchas horas en casa,  doy fe de lo molesto que puede llegar a ser levantarse 5 veces para  abrir la puerta del portal a los repartidores comerciales, y  otras tantas para atender llamadas “fantasma” efectuadas por un robot que sólo pretende comprobar que estoy en casa disponible para ser acosado a los pocos minutos por un teleoperador). Sí, es cierto, pero no podemos pasar por alto un detalle semántico que, en mi opinión, resulta bastante revelador para entender lo que hay detrás; el regulador y los medios de comunicación ya no hablan de publicidad “intrusiva” o “molesta”, sino de “spam telefónico” (de ahí que antes me haya permitido llamarte spammer). Todos sabemos que la elección de las palabras no es inocente…y, menos si la elección la hace un gobierno que ha demostrado sobradamente  la importancia que le concede a  la semántica (no llamando trasvase a los trasvases o crisis a las crisis) Es evidente que asistimos a un proceso de extensión semántica de los significados palabra spam, que se libera de la vinculación a un medio concreto (e-mail) para referirse a cualquier tipo de publicidad que resulte molesta y no ha sido previamente autorizada. Estarán conmigo en que se inaugura una senda que nos conduce a un horizonte aún desconocido…¿Qué implicaciones tiene a medio y largo plazo para el sector?

Algunos probablemente aprovecharán el revuelo y el debate abierto para insistir de nuevo en la necesidad de personalizar, de buscar fórmulas  y técnicas (como, llevado al ámbito interactivo,  el Behavioral Targeting) que nos permitan servir al consumidor sólo aquella publicidad que le resulte relevante (y que, por tanto, no le moleste). Sin embargo, todos sabemos que este camino tampoco está exento de dificultades, pues es una tendencia clara el aumento de la preocupación por la intimidad. ¿Qué vías nos quedan entonces por explorar? Está claro que vamos irremediablemente a un cambio de paradigma en la comunicación comercial; si dejamos de pensar en cómo llevar nuestros mensajes a los consumidores, tal vez se nos ocurran maneras para que sean ellos quienes espontáneamente se acerquen a los mismos. ¿Tú qué opinas?

Señores, señoras,spammers,  queda inaugurado el curso 2008/2009, que promete emociones de calado. Bienvenidos al tajo.

Principio de neutralidad tecnológica vulnerado

Vaya vacaciones que se me están pegando…Vamos, que no se me quejarán después, ¿eh? Sí, eso, descansen, descansen, que el curso que empieza tiene pinta de que será movidito. En fin, que mientras ustedes preparan la tumbona, sombrillita y la nevera portátil (por favor, compren algo en los chiringuitos, que esta gente también necesita comer) para bajarse a la playuki, yo me quedo aquí de monologuista. ¿Será verdad que nadie me lee?

Bueno, pues nada, aprovecho la ‘temporada baja’ para seguir desprotricando contra la TDT; vamos, no contra la oferta o la tecnología en sí, sino contra el desmedido apoyo institucional para promover su implantación. Bueno, qué diantres, fuera máscaras, sí que tengo algo contra la tecnología; las posibilidades de interactividad y de acceso a contenidos (Web) de la IPTV son, bajo mi punto de vista, mayores que las de la TDT. Además, favorecer IPTV es favorecer Internet, y favorecer Internet es desarrollo social. Los servicios interactivos u “on demand” (si es que se llega a autorizar por el gobierno) que se prometen para la TDT ya son una realidad desde hace años en Internet. ¿Para qué necesito desarrollar una aplicación que cuesta millones para confirmar el borrador de la declaración de la renta  vía TDT si ya lo puedo hacer desde Internet o mediante un simple SMS a través de cualquier telefóno móvil?

Pero, bueno, al margen de cuál sea mi postura sobre la tecnología que, por supuesto, he de reconocer que  tal vez no contempla otros beneficios sociales que he sido incapaz de aprehender, mi crítica se centra en el trato preferente que el gobierno le da a la TDT, produciéndose un agravio con respecto a otras tecnologías. Hoy me ha producido ilusión comprobar que no estoy solo en la defensa de esta tesis; resulta que la Comisión de las Comunidades Europeas sostiene una idéntica postura, y parece que va a empezar a controlar las ayudas que se conceden -que España se concentran en los usuarios- para incentivar la adopción de la tecnología . Hay más información en una noticia que publica hoy ElPaís.com. Destaco el siguiente párrafo del artículo:

“La cuestión es si estas ayudas a la TDT vulneran el principio de neutralidad tecnológica que predican las directivas comunitarias, ya que este tipo de subvenciones no se dirigen a otras formas de distribución de señales de televisión como el cable, el satélite, el ADSL o Internet”.

Pues ahí queda. Me reconforta pensar que no soy un Don Quijote lanzándose contra los molinos…Ala, venga, ya puedes bajar a la playa, y prontito para casa que hay que ir dejando espacio en primera línea a las hordas de la Generación Inserso.

España a la cabeza en uso de Internet

Creo que voy a dejar de leer las noticias de la sección de economía hasta el 2010 ( que es para cuando más o menos  los expertos optimistas pronostican que empezaremos a ver la luz). ¡Qué depresión! ¿De verdad que no hay ni un sólo dato positivo que nos anime? Desde luego, el clima de psicosis que entre todos estamos consiguiendo generar no es nada bueno; el nivel de acojone del personal alcanza ya niveles dramáticos. Y, claro, lo primero que se resiente es el consumo de las familias, lo que no provoca otra cosa que el empeoramiento del indicador que más inquietud suscita entre los ciudadanos de a pie (terrible círculo vicioso): el crecimiento del desempleo. Nada menos que el 58% de los españoles ve peligrar su puesto de trabajo debido a la crisis. ¿Ven? Ni siquiera yo, aún criticándolo, puedo evitar completar el ramillete de datos depresivos. En fin, en esto de poner buena cara ante las adversidades, doy la batalla por perdida.

Pero no me resisto a entresacar un lindo clavel erigido sobre el vertedero estadístico en el que se han convertido las secciones de economía de los diarios y los telediarios.  El dato positivo viene por cortesía de comScore, que publicaba ayer una serie de indicadores básicos de Internet relativos a diferentes países europeos, entre ellos España.

Pues bien, el primer dato positivo tiene que ver con la tasa de crecimiento en el número de usuarios, que en nuestro país se situó en el 15%; la tercera más alta entre los países analizados.

Sí, ya sé lo que están pensando alguno de ustedes: es normal que nuestra tasa de crecimiento sea más rápida cuando partimos de un nivel significativamente más bajo que el de los países que muestran una imagen más estancada. Por supuesto, es cierto, pero en este caso hemos de compararnos con estados que partan de niveles similares -o incluso inferiores-  de penetración de Internet, como podría ser el caso de Italia, donde sólo 39 de cada 100 individuos mayores de 15 años está conectado a la red de redes. A pesar de partir de un nivel aún más bajo que el nuestro, su crecimiento interanual es también inferior (9% frente al 15%).  Ya verás Berlusconi como esto también te lo acaba echando en cara Zapatero

Que sí, que ya sé que, visto en términos absolutos, continuamos ocupando un puesto muy bajo en la tabla. ¡Quién pillara ese 82% de penetración de Holanda! Pero bueno, aún hay en la información de comScore otro dato positivo que merece la pena resaltar: el promedio de horas que los españoles estuvimos conectados a Internet en Junio, que se sitúa en 25, sólo 3 menos que Reino Unido, el país que lidera el ranking. Para mí, este indicador es incluso más relevante que el de la penetración; de poco vale tener Internet en casa y acceder de vez en cuando, sino se le saca el suficiente partido.

La pregunta que de inmediato surge es, ¿Qué explica nuestro mayor tiempo de conexión a la red?, ¿Está relacionado con un uso más intensivo de las redes sociales en nuestro país? En cualquier caso, este dato, que es un claro indicador del engagement con el medio, es positivo. Lo suficiente como para suscitar una leve sonrisa entre los enamorados del medio, a que sí.

La catástrofe de Barajas y el storytelling

Parece que poco a poco se alza el volumen de las voces críticas que desde dentro de la profesión periodística cuestionan el tratamiento o la cobertura que los medios, y especialmente la televisión, le están dando al trágico accidente aéreo de Barajas. El País se preguntaba ayer: ¿Hasta dónde puede llegar el micro con 154 muertos? Ya al día siguiente de la tragedia, Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, hacía un llamamiento público a la profesión recomendando “una mayor separación entre información y entretenimiento“; de poco ha servido: miles de páginas de periódicos y de horas de televisión han sido rellenadas recreando los momentos previos y posteriores al suceso. ¿Aportando información sobre lo acontecido? Puede que a partir del segundo día sí, pero,  desde luego, no durante las primeras horas de cobertura, pues apenas existía información. Durante las tres horas posteriores al accidente, prácticamente sólo se supo la aerolínea implicada, el destino y el número de pasajeros que viajaban a bordo del avión siniestrado. El resto de información relevante, como el número de víctimas mortales o supervivientes, estaba sin contrastar.  La información objetiva de la que se disponía podría haber sido transmitido a la audiencia en menos de un minuto.

El debate que subyace tras la polémica  es bien conocido, ¿Asistimos a un giro sensacionalista de los medios, de la audiencia, o tal vez de ambos? ¿Alimentan los medios un morbo pre-existente o lo suscitan? Difícil dilucidar si fue antes el huevo o la gallina. En todo caso, no estoy muy de acuerdo con que sea el morbo o el sadismo lo que lleva a alguien a sentarse tres horas frente al televisor o a devorar decenas de páginas en los periódicos. Creo que el llamamiento de González Urbaneja,  invitando a sus colegas a separar información de entretenimiento,  nos pone sobre la pista.

Mejor_que_lo_cuentes
Desde el 11-S, las grandes tragedias humanas (da igual si hablamos de atentados islamistas, tsumanis, enfretamientos bélicos, terremotos o, como en el caso que nos ocupa, accidentes aéreos) se han convertido en un producto de consumo más, que opera en la categoría del entretenimiento. ¿Y cómo se consigue convertir la información en entretimiento? Como nos enseña Antonio Núnez en su libro ¡Será mejor que lo cuentes! (Empresa Activa), la clave está en transmitir los mensajes en forma de relato (storytelling). En este caso, se trata de novelizar la tragedia: nos presentan a los personajes (las víctimas), los momentos previos, el nudo (el accidente en sí) y el desenlace. Por supuesto, no faltan los arquetipos: héroes (los servicios de asistencia y algunos pasajeros), villanos (¿Spanair?), expertos…

Resulta llamativo comprobar como los medios españoles imitan punto por punto los esquemas narrativos de tragedias genuinamente norteamericanos; recreándose nominalmente en las truncadas trayectorias vitales de los fallecidos (conculcando con ello, todo sea dicho, su derecho a la intimidad), buscando heroicidad donde sólo hay  comportamientos cívicos…El mismo Príncipe de Asturias se dejaba arrastrar por esta corriente narrativa cuando se refería a uno de los niños hospitalizados al que acababa de visitar como un “héroe” por el  hecho de haber sobrevivido.

Desde luego, para quienes nos dedicamos a comunicación la moraleja, ceteris paribus, está clara: en lugar de centrarte en destacar las propiedades de producto (si es que las tiene), invéntate o recrea una buena historia que te permita transmitir tus mensajes de una de las formas más persuasivas (y antiguas) que existen: el relato. Y si, como en el caso de, por ejemplo,  Apple, eres capaz de que tus consumidores sean co-guionistas, pues mejor que mejor.

Homo Digitalis en Fresh Thinking Conferences

APG Spain y IED Madrid continúan con su ciclo de conferencias sobre tendencias en comunicación y planificación estratégica. El próximo martes día 3 junio participaré en la mesa redonda que han organizado bajo el sugerente título “En busca del Homo Digitalis”. El evento tendrá lugar en el Aula Magna del Palacio de Altamira ( c/Flor Alta, 8 ) a las 20:00. La entrada es libre y gratuita. Aquí tenéis más información sobre la convocatoria.

El Lujo asequible en tiempos de crisis

Al parecer el vídeo lleva varios meses circulando por la red, pero yo no lo había visto hasta ayer mismo, cuando me llegó a través de una de esas típicas cadenas de e-mails.

Atención al texto con el que se presentaba el vídeo en el e-mail que recibí: “El pirateo hasta en las maquinas de café, de alguna manera hay q paliar los sablazos…” Desde luego la frase no tiene desperdicio y admite varias lecturas que creo que sintonizan bastante bien con la actitud rebelde de cada vez más consumidores. En primer lugar, revela la legitimización social de la práctica del “pirateo”; resulta curioso comprobar las inmensas diferencias semánticas que establecemos entre los términos “pirateo” y “piratería”, cuando para el diccionario estamos ante sinónimos. Para la mayoría, lo primero se asocia de forma clara a la noción de “consumo inteligente”, en tanto que la idea de piratería, que mantiene las connotaciones negativas, se proyecta sobre aquellos que realizan la misma actividad, pero con la finalidad de hacer negocio. En mi opinión, estamos en la antesala de una debate sobre el “comercio justo” que trasciende el escenario conocido de países ricos vs. países pobres, para trasladarse al ámbito de productor-consumidor.

En segundo término me llama la atención la segunda parte de la frase; la que vale al introductor del vídeo para justificar “el pirateo”: “de alguna manera hay que paliar los sablazos”. Premisa: cobrar 30 céntimos de euro por una cápsula de aluminio rellena de café es un abuso.

Teniendo en cuenta que el vídeo se difunde en un contexto socioeconómico marcado por la crisis, me pregunto si será o no indicativo de las estrategias y tácticas que a nivel doméstico pueden estar adoptando los consumidores para atenuar los efectos de una disminución de la renta disponible (por el impacto inmediato de la subida del IPC, tipos de interés vinculado a préstamos al consumo e hipotecarios, desempleo…) Lo que hoy conocemos como “lujo asequible” o “nuevo lujo” –del que Nespresso, como Starbucks, es marca emblema- es una tendencia que había discurrido paralelamente al anterior ciclo económico de bonanza económica. En su momento se habló de que las gamas medias tenderían a desaparecer, y que los posicionamientos se polarizarían (entre el low-cost en un extremo, y el Premium, en el otro).¿Cómo afectará la crisis al desarrollo de los posicionamientos premium?, ¿Alguien maneja datos?

Detrás de esto hay una reflexión que no sé muy bien hacia dónde nos lleva, pero que creo que merece la pena hacerse. ¿Hasta qué punto la polarización de los posicionamientos (low-cost vs. Premium) tiene que ver con los cambios en los gustos e intereses de los consumidores o con la propia polarización de la estructura de clases? Los sociólogos han constatado que en las sociedades modernas avanzas el peso de la clase media disminuye, repartiéndose –no equitativamente- el excedente entre la clase baja y la alta. Algunos se atreven a pronosticar que estamos ante un fenómeno de gran calado que se acentuará en el medio y largo plazo. Confieso que en estos momentos no tengo datos para constatarlo, pero sospecho que la actual crisis, de intensificarse, podría provocar un nuevo “corrimiento” de clases que arrastrará a muchas familias de clases medias-altas sobre-endeudadas de nuevo hacia la clase media. Será interesante ver cómo impactan sobre el “lujo asequible” o los posicionamientos “premium” estos cambios. ¿Qué opináis?

¡Feliz San Isidro anticipado para todos los madrileños! Sepan los aficionados al mundo taurino más analógicos que ya no hay motivos para sufrir si la crisis impide este año vivir la fiesta nacional en vivo o en directo (si la crisis ha obligado a darse de baja en Digital +), la Web ya ofrece alternativas.

Ahhhhh, para aquellos de la capital que hagan puente y no tengan un plan mejor, yo les propongo un programa ideal: Escapadita a San Sebastián con la excusa de asistir a la III Jornada sobre Marca. Tuve el placer de asistir a la edición del año pasado, y, la verdad, fue muy enrriquecedor ver a través de diferentes casos cómo se construye marca desde entornos cuya realidad y cultura empresarial es radicalmente diferente de la que conocemos en Madrid y Barcelona.

Nuestra división de experiencia de usuario en noticias Antena 3

En The Cocktail Analysis nos ha hecho mucha ilusión que nuestra división de experiencia de usuario salga en la tele; en las noticias de Antena 3, nada menos! Desde la creación de la empresa,  colaboramos con el Grupo de Experiencia de Movistar, y nos ha hecho muy felices que nos eligieran para salir en este reportaje, sobre todo por nuestros ’sufridos’ técnicos, que se pasan el día entre terminales, aparatejos para seguir la mirada de los usuarios (eyetracking) y demás parafernalias propias de esta especialidad de investigación del consumidor.

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Ya de paso les presento a Laura, que es la chica que aparece moderando el grupo